La Luz de la Conciencia: ¿soy quien creo ser?

publicado a la‎(s)‎ 22 mar. 2011 10:36 por Silvia Rodrigez   [ actualizado el 28 may. 2012 15:21 ]
 

Son muchas las personas que admiten “conocerse perfectamente” pero ¿verdaderamente se conocen?...

En nuestra vida, ante situaciones adversas, descubrimos algún aspecto en nosotros mismos que hasta ese momento no identificábamos como propio. Cuantas veces no habremos dicho “me he visto más fuerte de lo que yo creía”, “si lo hubiera pensado, no lo hubiera hecho”, “nunca creí que yo pudiera actuar de esta forma” ¿Por qué nos sucede esto? Parece ser que a pesar de creer que nos conocemos a la perfección, en realidad no nos conocemos como “a priori” podemos creer que nos conocemos.

A medida que uno crece, va construyendo una imagen mental de sí mismo que incluye las creencias  de cómo es y cómo debería ser, basada en sus condicionamientos personal y cultural. Esto se conoce como “ego”. El “ego” es el mediador entre nuestros deseos y los pensamientos morales y éticos inculcados en nuestra cultura; es decir, entre lo que deseamos y lo que hemos aprendido que deberíamos ser.

Eckart Tolle lo describe como “esa voz en la cabeza que nos cuesta acallar, con la que nos identificamos y que se basa en el reflejo del pasado y en las expectativas del futuro”. Esta identificación la considera disfuncional porque siempre está tratando de mantener el pasado vivo y se proyecta hacia el futuro para asegurar la supervivencia, es decir, se mantiene en tiempos que realmente no existen.  No tiene en cuenta el momento presente, que es en el que nos encontramos en cada momento.

 La cuestión surge cuando nos identificamos tanto con nuestro “ego”, que éste determina nuestro comportamiento. Es entonces cuando podríamos decir que el “ego” se identifica como un “Falso-yo”, en tanto que oculta, niega o reprime aspectos del Sí-mismo, de tal forma que impide el desarrollarse y manifestarse tal y como se desearía. Es decir, que vivimos atrapados por una falsa identidad que nos manipula y que vive en un estado permanente de insatisfacción y esto no nos permite vivir plenamente.

 
 

Nos negamos a ser conscientes de nosotros mismos, aparece en nosotros la resistencia a conocer lo que realmente somos, porque necesitamos proteger nuestro “ego”; es decir, aquello que creemos ser, ya que esto nos aporta control y seguridad; de lo contrario nos sentiríamos perdidos, estaríamos inmersos en el desconocimiento de nosotros mismos; por ejemplo, imagina que no pudieras describirte, ¿cómo te sentirías?. No obstante, lo que en realidad sucede es que esta seguridad resulta efímera porque en realidad no nos permite conocernos ni descubrirnos realmente, y nos produce sufrimiento, generando un conflicto   en nuestro interior, entre lo que somos y lo que creemos ser. La identificación con el “ego” juega un papel importante en el desarrollo de síntomas y trastornos de ansiedad.

¿Por qué no permitirnos ser quiénes somos en lugar de ser quienes creemos ser?

Cultivar la “presencia” o ser “observadores” de nosotros mismos nos permitirá adquirir la conciencia de quienes somos. Identifica tus pensamientos y emociones, observa tus reacciones. No te juzgues, ni analices, sólo observa. Libérate de los condicionamientos que crees propios y que no proceden de ti mismo. Proyecta toda tu atención en lo que sientes y acéptalo y observa lo que ocurre…

Silvia Rodríguez Bautista

Nº Colegiada: 18820

www.tupsicologa.com

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